Tengo envidia de la forma en que la película representa el racismo en 20 minutos.
Lo importante en una película es el tema y el guion. Me atraen especialmente las películas que reflejan el estado de ánimo de la sociedad. Esta película captura con fuerza la atmósfera de la sociedad estadounidense, donde la discriminación racial sigue estando muy extendida, y aunque solo dura unos 20 minutos, tiene la profundidad y el mensaje de un largometraje de dos horas.

Como profesional, sentí una envidia intensa y, al mismo tiempo, fue tan aterrador que casi resultó traumático. Lo distintivo de esta película es que le pregunta al público qué es la discriminación desde la perspectiva de un niño. El trabajo de cámara, el equilibrio de luces y sombras, y el ritmo de montaje están perfectamente calculados para que el público pueda empatizar fácilmente con la perspectiva de los niños.
La composición también es ingeniosa, ya que representa una reacción en cadena negativa que simboliza que todo lo que se le enseña a un niño regresa a sus padres. Es una pieza tan bien hecha que quiero reexaminar la técnica, pero al mismo tiempo, siento que no soporto su peso.