Atraídos por la innovación aportada por personas externas
Cuando estaba en el instituto, había un café de jazz en cada pueblo. Y había un montón de viejos misteriosos que me enseñaron música. Eran como el Miles Davis local (risas). Se juntaban y formaban bandas, y a veces yo tocaba la guitarra.
En aquel entonces, apenas tenía conocimientos de jazz, pero las progresiones II-V y los acordes de tensión de las primeras canciones de Original Love fueron resultado directo de esa influencia. No fue hasta que empecé a aprender guitarra de jazz, a finales de mis 40, que finalmente pude incorporar correctamente la mecánica de esos acordes y ritmos a mis canciones.
No es nada nuevo, pero es fascinante ver a gente nueva en el mundo del jazz combinando soul y hip-hop para crear música innovadora. Verlos me hace sentir que aún tengo espacio para afrontar nuevos retos, y siempre es inspirador.
