Una pregunta universal grabada en mi corazón en un cine como "Gama"
Excavador de huesos
Para mí, penetrar es como una mancha de tinta que se extiende sin que te des cuenta, y para cuando la notas, es imposible de quitar y no puedes olvidarla. La película "The Bones Digger", que vi en 2024, fue una obra que evocó precisamente esa sensación.
Este documental sigue a Takematsu Gushiken, quien participa en la recolección de restos, buscando los huesos de quienes murieron en la Batalla de Okinawa. Una escena memorable es cuando exhuma los restos. Entra en una zanja natural llamada gama y excava delicadamente la tierra, gritando: "¡Ya casi llegamos!".

Lo que a primera vista parecen piedras y ramas, se da cuenta de que son huesos. Quizás la víctima se suicidó mientras aún sostenía la granada. Por las grietas y el estado del entorno, mueve las manos con calma, deduciendo los últimos momentos de la víctima. Al observar todo en la oscuridad total del cine, me sentí como si estuviera en la cueva con ellos. Fue una experiencia que me dejó una profunda impresión.
Al mismo tiempo, esta película es también un proceso en el que el director, originario de Okinawa, explora la cuestión de si es posible lamentar la muerte de personas que nunca conoció. Muchos restos aún permanecen enterrados, y este se está utilizando para construir una base militar, lo que está causando numerosos efectos nocivos.
Esta pregunta, directamente relacionada con los problemas actuales de Okinawa, se plantea también al espectador. Pero, al mismo tiempo, lo invita a participar en la reflexión sobre ella. Siento como si me hubieran planteado una pregunta importante que no quiero olvidar, y que jamás podré olvidar.
