El factor decisivo es la bonita y estable vista trasera.
"Cuando vi el coche en el concesionario, me impresionó el volumen del guardabarros trasero, algo que no distinguía de las imágenes en línea ni de los catálogos", dijo Bandai Matsuo. Decidió comprarlo, firmó el contrato en el acto y se fue a casa.
A Matsuo le encantan los coches antiguos y pequeños, quizá influenciado por su abuelo, quien conducía un Mini de primera generación en su ciudad natal, Nagasaki. Hace seis años, cuando conducía un Alfa Romeo Spider biplaza, nació su primer hijo y decidió cambiarlo por un coche nuevo con capacidad para más de tres personas.

Mientras buscaba un coche compacto de cuatro puertas, le impresionó el diseño del Twingo, cuya existencia "ni siquiera sabía hasta entonces".
La ternura propia de los coches franceses también evoca al Renault 5 Turbo de los años 80. El singular mecanismo del motor trasero en lugar del delantero también cautivó al espíritu de los ingenieros.
